El Gobierno prometió hoy crecimiento, inversión y productividad. Para San Martín, el verdadero desafío es transformar producción en mejores ingresos.
El Gobierno habló hoy ante la Cámara de Diputados de crecimiento, inversión, formalización, infraestructura, crédito agrario y empleo. Son objetivos que San Martín necesita. Pero nuestra región debe plantearse una pregunta adicional: ¿de qué sirve producir cada vez más si una parte demasiado pequeña del valor generado termina mejorando sostenidamente los ingresos de nuestras familias?
San Martín produce café en el Alto Mayo, Lamas y Tocache; cacao con enorme importancia en Tocache, Mariscal Cáceres y Huallaga; arroz en Rioja, Moyobamba, Picota y Bellavista; palma, ganadería, naranja, acuicultura y una creciente oferta turística distribuida por distintas provincias. Tenemos recursos, productores y mercados.
También tenemos avances. Hasta abril de este año, San Martín había superado los US$62 millones en exportaciones, principalmente impulsadas por cadenas como cacao, café y palma aceitera.
Pero aparece una contradicción enorme: en 2024, 83,7% de la población ocupada de San Martín trabajaba informalmente. Solo 16,3% tenía empleo formal y menos de tres de cada diez trabajadores estaban afiliados a un sistema de pensiones.
Ahí está nuestro verdadero problema económico.
No basta producir café. Hay que seleccionarlo, transformarlo, construir marca y venderlo mejor. No basta cacao: necesitamos chocolates y derivados. No basta arroz: debemos mejorar productividad y transformación. No basta tener atractivos turísticos: necesitamos convertirlos en productos capaces de aumentar visitantes, permanencia y gasto local.
Eso requiere carreteras para conectar Bellavista, Picota, Juanjuí, Saposoa, Tocache, Lamas, Rioja y Moyobamba con mercados. Requiere energía, internet, financiamiento y costos logísticos competitivos. También explica por qué el precio del combustible afecta mucho más que al propietario de un vehículo: encarece cada tonelada que sale de nuestros campos.
Y requiere algo que venimos postergando: formar para la economía que realmente tenemos. Si producimos cacao, necesitamos especialistas en cacao; si producimos café, técnicos en café; si queremos turismo, gestores turísticos; si queremos agroindustria, técnicos en alimentos, mecánica, logística, comercio exterior y transformación.
Gobierno Nacional, Gobierno Regional, municipalidades, universidades, institutos y sector privado deben mirar el mismo mapa productivo.
San Martín no está condenado al atraso. Todo lo contrario: ya produce, exporta y atrae visitantes. El desafío de la siguiente etapa es mucho más ambicioso.
Dejar de celebrar solamente cuánto producimos y comenzar a preguntarnos cuánto valor queda aquí, cuánto gana el productor y cuántos buenos empleos estamos creando.
Porque producir mucho es importante.
Prosperar significa que esa producción mejore la vida de quienes vivimos en San Martín. Marco A. Cruzalegui