"Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia"

Elecciones 2026: menos municipios aislados, más servicios compartidos

El 4 de octubre elegiremos a las autoridades que conducirán nuestras municipalidades durante los próximos cuatro años.

Seguramente volveremos a escuchar cientos de ofrecimientos: carreteras, parques, mercados, maquinaria, infraestructura, seguridad, turismo, saneamiento.

Todo puede ser necesario.

Pero hay una propuesta que debería preceder a muchas de ellas:

dejar de administrar nuestros municipios como islas.

Entre las provincias de Moyobamba y San Martín existen veinte gobiernos locales. Moyobamba tiene seis distritos; San Martín, catorce.

Veinte alcaldes asumirán responsabilidades sobre territorios diferentes, pero enfrentarán numerosos problemas semejantes.

Entonces planteemos un compromiso concreto para la gestión 2027-2030:

un Acuerdo Provincial de Servicios Compartidos.

No para compartir todo.

No para quitar competencias.

No para subordinar municipios distritales a las municipalidades provinciales.

Para determinar técnicamente qué servicios funcionan mejor juntos y cuáles deben continuar administrándose individualmente.

Durante los primeros meses de gestión, Moyobamba podría sentar en una misma mesa a Moyobamba, Soritor, Jepelacio, Calzada, Habana y Yantaló.

San Martín debería hacer lo propio con Tarapoto y sus trece municipios distritales.

La primera tarea no sería crear instituciones.

Sería producir información.

¿Cuánta maquinaria tiene cada municipalidad? ¿Cuántas horas trabaja? ¿Cuánto cuesta mantenerla? ¿Cuánto se alquila maquinaria privada? ¿Qué especialistas contrata cada municipio? ¿Cuánto se paga por consultorías? ¿Cuánto demora formular proyectos? ¿Qué sistemas informáticos se utilizan? ¿Cuáles son los costos reales de los residuos sólidos?

Después vendría la comparación.

Una posibilidad es constituir o fortalecer parques de maquinaria de utilización común, con GPS, programación pública, costos por hora, mantenimiento preventivo y reglas claras para atender emergencias.

Otra es desarrollar equipos técnicos especializados compartidos. No todas las municipalidades necesitan un especialista de cada disciplina los doce meses del año, pero todas necesitan acceso a buenos especialistas cuando surge un proyecto complejo.

También deberá evaluarse la gestión territorial de los residuos sólidos. Las fronteras políticas pueden definir quién recoge una bolsa de basura, pero no necesariamente cuál es la escala eficiente para una planta, disposición final, valorización o equipamiento especializado.

La transformación digital ofrece otra oportunidad. Catastro, plataformas de información, soporte tecnológico y determinados sistemas pueden desarrollarse conjuntamente sin que ninguna municipalidad pierda su identidad.

Nada de esto parte de cero.

Los Institutos Viales Provinciales de Moyobamba y San Martín ya demuestran que diferentes municipalidades pueden construir una institución común para atender necesidades territoriales. En San Martín, el IVP integra formalmente a los catorce gobiernos locales de la provincia.

Además, la legislación sobre mancomunidades proporciona un mecanismo para la prestación conjunta de servicios y ejecución de proyectos.

Por eso este debería convertirse en un tema electoral.

A los candidatos debemos preguntarles:

¿Está dispuesto a compartir maquinaria cuando resulte más barato que comprarla?

¿Compartiría especialistas con otros municipios?

¿Aceptaría publicar cuánto cuesta cada hora de utilización de los equipos?

¿Impulsaría soluciones provinciales para problemas que exceden los límites de su distrito?

¿Se compromete a demostrar con cifras cuándo conviene trabajar juntos y cuándo no?

Porque hay algo que debemos desterrar de nuestra política municipal: la idea de que cooperar significa debilidad.

Es exactamente lo contrario.

Un alcalde fuerte no necesita poseer personalmente todos los instrumentos de gestión. Necesita garantizar que sus ciudadanos puedan utilizarlos cuando los requieren.

La elección del 4 de octubre no debería producir veinte nuevos pequeños gobiernos mirando hacia adentro.

Debería abrir la posibilidad de construir veinte municipalidades autónomas, pero capaces de cooperar inteligentemente.

Hay problemas que pertenecen a Moyobamba, Soritor o Jepelacio.

Otros pertenecen a Tarapoto, Morales o Sauce.

Pero también existen problemas que simplemente son provinciales.

La buena política consiste en saber distinguirlos.

Y la buena gestión consiste en descubrir que, algunas veces, la mejor manera de defender nuestro distrito es trabajar con el distrito vecino. Por Marco A. Cruzalegui

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