"Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia"

San Martín tiene candidatos, pero todavía no tiene debate

Una campaña donde cada candidato parece hablar solo

Una campaña electoral no se convierte en debate porque diez candidatos hablen durante diez minutos cada uno.

Para que exista debate tiene que ocurrir algo más importante: deben hablar sobre los mismos problemas, confrontar soluciones diferentes y permitir que el ciudadano compare quién ofrece el mejor camino.

Eso todavía parece faltar en San Martín.

Tenemos candidatos.

Tenemos entrevistas.

Tenemos redes sociales.

Tenemos caminatas, reuniones y propuestas.

Incluso empezamos a tener foros.

Pero todavía no se advierte un candidato capaz de colocar sobre la mesa una gran cuestión regional y obligar a todos los demás a responderle.

Los compartimentos estancos

La campaña parece desarrollarse en compartimentos separados.

Un candidato presenta sus propuestas a sus seguidores.

Otro hace lo mismo en sus propias redes.

Un tercero visita mercados, asociaciones y centros poblados.

Todos hablan.

Pero hablan, fundamentalmente, en paralelo.

La interacción suele aparecer con mucha más intensidad cuando surge una denuncia, un cuestionamiento personal o un ataque al adversario que cuando alguien plantea una política pública que los demás deban refutar o mejorar.

Eso constituye una debilidad democrática.

Porque una colección de monólogos no forma un debate.

Los foros son necesarios, pero no suficientes

La Cámara de Comercio, Producción y Turismo de Moyobamba reunió los días 12 y 13 de agosto a candidatos de Moyobamba, Rioja y el Gobierno Regional para escuchar y contrastar propuestas sobre competitividad, turismo y producción. El propio formato y las reglas fueron establecidos por la institución organizadora.

Ahora el Colegio de Ingenieros de San Martín, junto con Diario Voces y Radio Tropical, prepara otro foro para el 21 de agosto, con cuatro ejes de desarrollo regional previamente determinados.

Son iniciativas valiosas.

Pero también revelan algo:

son instituciones de la sociedad civil las que están intentando construir la agenda común que todavía no ha construido la campaña.

Imaginemos otro tipo de competencia

Pongamos el ejemplo de educación.

San Martín cuenta con un Proyecto Educativo Regional al 2036. El Ministerio de Educación dispone además de evaluaciones regionales de aprendizaje, incluida la ENLA 2025, que permiten conocer avances y brechas.

¿Qué ocurriría si un candidato dijera:

“Me comprometo a elevar cada año en determinada cantidad el porcentaje de estudiantes que alcanzan aprendizajes satisfactorios en lectura y matemática”?

Inmediatamente aparecería la verdadera campaña.

Otro candidato tendría que responder:

¿Su meta es mayor o menor?

¿Con qué estrategia?

¿Capacitación docente?

¿Acompañamiento pedagógico?

¿Gestión de UGEL?

¿Educación rural?

¿Infraestructura?

¿Con qué presupuesto?

Eso es competir.

No basta decir:

“La educación será prioridad”.

La pregunta correcta es:

“¿Qué resultado educativo recibirá en enero de 2027 y qué resultado entregará en diciembre de 2030?”

Lo mismo debería ocurrir con la economía

San Martín acaba de actualizar su Plan Regional de Competitividad y Productividad 2025-2030. Contiene 34 medidas de política y 267 hitos distribuidos en nueve objetivos prioritarios.

Además, el INCORE 2026 coloca a San Martín en el puesto 18 entre las 25 regiones del país y en el puesto 19 en el pilar Educación.

Tenemos entonces material suficiente para un gran debate.

¿En qué puesto debemos estar en 2030?

¿Queremos pasar del 18 al 15?

¿Al 12?

¿Al 10?

¿Y cómo?

Uno podría apostar por infraestructura.

Otro por capital humano.

Otro por inversión privada.

Otro por agroindustria.

Otro por conectividad.

Entonces sí sabríamos qué proyecto regional representa cada candidatura.

No necesitamos veinte promesas más

El problema de San Martín no parece ser falta de documentos.

Existe un Plan de Desarrollo Regional Concertado al 2040, un Proyecto Educativo Regional al 2036 y un Plan Regional de Competitividad y Productividad al 2030. El PDRC, además, está concebido expresamente para articular Estado, sector privado y sociedad civil.

Lo que falta es convertir esos diagnósticos en preguntas electorales incómodas.

¿Qué indicador va a cambiar?

¿Cuánto?

¿En cuánto tiempo?

¿Con qué dinero?

¿Y quién responderá si no lo consigue?

La campaña que deberíamos exigir

El 4 de octubre no elegiremos solamente personas. Elegiremos autoridades que tomarán decisiones durante cuatro años.

Por eso la campaña debería dejar de funcionar como una suma de compartimentos estancos.

Necesitamos que los candidatos se escuchen, se contradigan y se superen.

Que uno obligue al otro a mejorar su propuesta.

Que la prensa pregunte lo mismo a todos.

Que los ciudadanos puedan comparar.

Porque tener candidatos no significa necesariamente tener debate.

Y quizá esa sea una de las grandes tareas pendientes de esta campaña:

conseguir que los candidatos dejen de competir solamente por quién recibe menos ataques y comiencen a competir por quién tiene las mejores ideas para San Martín.

IDEA FUERZA:
Una campaña de monólogos elige personas. Una campaña de ideas ayuda a elegir un rumbo (Marco A. Cruzalegui)

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