En cada proceso electoral, los ciudadanos de Moyobamba volvemos a escuchar el mismo repertorio de promesas: teleféricos en Calzada, puentes monumentales sobre el río Mayo, convertir la ciudad en destino turístico nacional o en el gran centro nacional de producción de café. El discurso es atractivo, incluso inspirador. El problema es que choca frontalmente con una realidad que nadie puede ocultar.
Mientras se habla de megaproyectos, la ciudad no logra resolver problemas elementales que afectan la vida diaria de sus habitantes. Y es precisamente esa contradicción la que desnuda la verdadera capacidad de gestión de quienes aspiran a gobernar.
La realidad que desmiente el discurso
Basta recorrer el centro de Moyobamba para advertirlo. En las inmediaciones del Mercado Central, la abundante basura dispersa, la tugurización, el comercio informal desordenado y la congestión vehicular generan un escenario incompatible con cualquier aspiración turística o de desarrollo urbano.
A ello se suma la escasez de agua potable y de servicios de desagüe, un problema estructural que se agrava con el crecimiento poblacional. Resulta contradictorio hablar de nuevas urbanizaciones, hoteles o grandes proyectos cuando no se garantiza de manera permanente el acceso al agua, un servicio básico indispensable.
Crecimiento urbano sin reglas claras
Otro factor crítico es el crecimiento desordenado de la ciudad, impulsado en gran medida por la presencia de inmobiliarias ilegales, en su mayoría toleradas o ignoradas por las autoridades. Estas empresas venden lotes sin habilitación urbana, sin servicios básicos y sin planificación, trasladando el problema al futuro y condenando a la municipalidad a regularizar lo irregular.
Todo ello ocurre en un contexto donde el Plan de Desarrollo Urbano (PDU) se encuentra desactualizado o, peor aún, modificado de manera cambiante según intereses particulares, debilitando la confianza ciudadana y alejando la inversión seria.
Una ciudad amazónica sin drenaje pluvial
Existe además un problema estructural que rara vez aparece en los discursos políticos: Moyobamba está en plena Amazonía peruana, donde las lluvias son frecuentes e intensas durante gran parte del año.
Sin embargo, la ciudad carece de un sistema integral de drenaje pluvial. Como consecuencia, cada temporada de lluvias las calles se inundan, el tránsito colapsa, las viviendas se ven afectadas y el deterioro de la infraestructura vial se acelera. Las pistas recién construidas se dañan en pocos años porque no se diseñaron pensando en el agua.
Hablar de teleféricos, puentes emblemáticos o grandes obras turísticas, sin resolver primero el manejo integral de las aguas pluviales, revela una profunda desconexión entre el discurso y la realidad amazónica.
Turismo mal gestionado: oportunidades desperdiciadas
Moyobamba cuenta con recursos turísticos privilegiados, pero su gestión es deficiente.
Los Baños Termales de San Mateo, principal atractivo turístico de la ciudad, se encuentran bajo administración municipal, pero ofrecen un servicio deficiente, sin estándares adecuados de calidad, mantenimiento ni promoción.
De igual modo, el embarcadero del puerto de Tahuishco permanece inoperativo, pese a haber sido construido hace años con recursos públicos. Infraestructura existe; lo que falta es capacidad de gestión.
La gran pregunta incómoda
Surge entonces una pregunta inevitable:
¿Puede una municipalidad que no logra resolver la basura, el tránsito, el agua potable, el drenaje pluvial y el orden urbano, administrar con éxito megaproyectos complejos?
La experiencia demuestra que quien no gestiona bien lo básico, fracasa en lo extraordinario.
Cómo compatibilizar el discurso con la realidad
Si se quiere cerrar la brecha entre promesas y hechos, la agenda debe invertirse:
- Resolver lo básico primero: limpieza pública eficiente, gestión integral de residuos y ordenamiento del centro de la ciudad.
- Planificación urbana seria y estable: un PDU técnico, actualizado y respetado.
- Agua, saneamiento y drenaje pluvial como prioridad: sin estos servicios, no hay ciudad sostenible.
- Gestión profesional de los activos turísticos: concesión o administración especializada de espacios como los Baños Termales.
- Control del crecimiento informal: combatir inmobiliarias ilegales antes de expandir la ciudad.
- Resultados verificables antes de megaproyectos: demostrar capacidad de gestión en lo cotidiano.
Una ciudadanía menos ilusionada y más exigente
La verdadera grandeza de una ciudad no se mide por anuncios rimbombantes, sino por calles limpias, agua permanente, drenaje que funcione, tránsito ordenado y servicios básicos eficientes.
En estas elecciones, Moyobamba no necesita más promesas espectaculares. Necesita autoridades capaces de enfrentar la realidad amazónica con responsabilidad técnica y honestidad política.
La grandeza no se declama: se construye desde lo básico (Abog. Marcos Cruzalegui)