En Chile, sin prohibiciones explícitas, la práctica política exige trayectoria progresiva. Es común que quienes aspiran a cargos mayores hayan sido antes:
- concejales,
- alcaldes,
- parlamentarios.
El sistema político y los partidos penalizan la improvisación, y la ciudadanía espera un mínimo de experiencia acumulada. El acceso al poder es formalmente libre, pero socialmente exigente.