Política exterior debe orientar sus acciones a enfrentar migración ilegal, tala, minería ilegal y crimen organizado, indica.
Eliminar financiamiento público y franja electoral, quitar exoneraciones a partidos y subir la valla al 20 %.
Además, política exterior al servicio interno: control migratorio y defensa del mar ante flotas depredadoras.
¿Qué cambios introducirá en la descentralización para elevar la ejecución de obras y frenar la corrupción subnacional?
Estamos en contra del falso proceso de regionalización impulsado irresponsablemente por el expresidente Alejandro Toledo: fue una departamentalización que trasladó los vicios del centralismo a las capitales departamentales. Queremos una descentralización real, con capacitación y con regionalización transversal (costa–sierra–selva) promovida mediante incentivos de infraestructura. Las regiones que integren proyectos recibirán prioridad presupuestal.
¿Cuáles serán sus tres primeras medidas anticorrupción y cómo blindará el financiamiento y la integridad de su entorno?
Planteamos consolidar programas y crear una repartición con categoría de ministro: el Zar Anticorrupción. Con gobierno digital e inteligencia artificial lograremos rendición de cuentas mensual a nivel de comisaría, posta médica, fiscalía, juzgado y aula. Con datos abiertos y trazabilidad, avanzaremos de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo.
¿Cuál será su política migratoria frente a la delincuencia transnacional y qué coordinación propondrá con países vecinos?
La política exterior debe responder a los problemas internos: migración ilegal, tala ilegal, minería ilegal, crimen organizado. Debe ser un instrumento para enfrentarlos.
Ejemplo: llega una flota gigantesca de barcos (250) que se estaciona en el límite de las 200 millas y, cuando apagan GPS, ingresan y depredan. La política exterior peruana debe defender la integridad del mar territorial.
¿Impulsará bicameralidad, reelección subnacional o cambios al voto preferencial? ¿Por qué?
En los últimos 10–15 años, el sistema presidencialista se ha vuelto de facto parlamentarista: ahora el Congreso saca presidentes en media hora, pero el Estado tarda años en dar agua a un poblador. Debemos regresar a un presidencialismo estable.
Hay demasiados candidatos por incentivos perversos:
- Financiamiento público a partidos: estamos en contra; hay locales vacíos que no representan nada.
- Exoneración de impuestos a partidos: estamos en contra.
- Franja electoral obligatoria y costosa: proponemos eliminarla.
- Valla electoral: subirla al 20 % para reducir la fragmentación y forzar alianzas.
Las reformas no han impedido el ingreso de dinero ilícito; por el contrario, han aumentado vientres de alquiler y cupos. Hay que cambiar esto porque la política está en caos (Fuente Expreso)