Un experimento abre las puertas a redes cuánticas ultra seguras, con aplicaciones potenciales en banca, defensa y telecomunicaciones.
Un grupo de investigadores de la Universidad Northwestern en Estados Unidos realizó la teletransportación cuántica de información mediante el uso de cables de fibra óptica convencionales y sin hacerles modificaciones. Este hallazgo, publicado en la revista Optica, podría transformar las telecomunicaciones con sistemas de transmisión más seguros y eficientes.
El experimento se realizó en un cable de fibra óptica de 30 kilómetros de longitud, ya utilizado para tráfico de datos convencional. Mediante el uso de fotones entrelazados, los científicos lograron que la información viajara sin recorrer físicamente la distancia entre los nodos.
¿Qué es la teletransportación cuántica?
Este método no implica el traslado físico de materia, sino la transmisión de estados cuánticos de una partícula a otra sin que exista un trayecto físico intermedio. Este fenómeno es posible gracias al entrelazamiento cuántico, una propiedad en la que dos partículas, aunque separadas por grandes distancias, permanecen correlacionadas de forma instantánea.
Desde su primera demostración experimental en 1997, la teletransportación cuántica ha sido objeto de numerosos estudios. Hasta ahora, las pruebas se realizaban en entornos controlados con equipos dedicados. Ahora y por primera vez, la transmisión se ha integrado con la infraestructura de internet existente, sin interferir con el tráfico de datos convencional.
El experimento con fibra óptica y sus resultados
El equipo liderado por Prem Kumar utilizó un cable de fibra óptica convencional de 30 kilómetros, ocupado simultáneamente con datos clásicos de internet. Para evitar interferencias, seleccionaron una longitud de onda específica donde la dispersión de luz es mínima y aplicaron filtros avanzados para eliminar el ruido de las señales tradicionales.
El experimento demostró que la información cuántica podía transmitirse con éxito a través de una red ya operativa, algo que antes se consideraba inviable. Según los resultados, las comunicaciones cuánticas y clásicas pueden coexistir en la misma infraestructura sin comprometer la integridad de los datos.
“Estudiamos detenidamente cómo se dispersa la luz y colocamos nuestros fotones en un punto preciso donde ese mecanismo de dispersión se minimiza”, explicó Kumar. “Descubrimos que podíamos realizar comunicación cuántica sin interferencia de los canales clásicos que coexisten”.
Los investigadores ahora trabajan en extender la distancia y mejorar la eficiencia del proceso. Se espera que, en el futuro, esta tecnología se utilice en aplicaciones como la computación distribuida, sistemas de encriptación invulnerables y redes de comunicación de alta seguridad.